vidriera

No cabe duda de que lo más llamativo de este conjunto artístico es que, a pesar de sus reducidas dimensiones, no deja de ser un espacio cuajado de arte y simbolismo. Posiblemente, la riqueza del Santuario de Santa Casilda sea la perfecta armonía de los estilos artísticos originales y los añadidos o reformados posteriormente, resultando un todo uniforme alejado de estridencias que jalona el interior de las tres naves del templo, separadas por arcos formeros y quedando la bóveda central de cañón corrido separada por arcos fajones de yesería sobre sencillas ménsulas.

Llama poderosamente la atención el retablo central situado tras el presbiterio, al que corona una cúpula decorada con motivos geométricos. El retablo, de estilo barroco, alberga en el camarín la imagen yacente de la santa, de gran belleza en su ejecución y acabado, obra de Diego de Siloé. Bajo ella, el sepulcro que contiene las reliquias de la Santa y un transparente cierran la escena del conjunto. Es abundante la decoración rocalla en el mismo, incluso en la parte superior del arco, donde destaca la imagen de San Juan Bautista en la hornacina.
La bóveda central, de extraordinaria belleza pictórica, ilustra con motivos florales y óvalos diversas lecturas espirituales y escenas de simbología en alusión a la piedad devocional que aflora del culto a Santa Casilda.

retablovicente

Los retablos de las naves, por su parte, se caracterizan por su fuerte barroquismo, destacando en ellos diversas imágenes como la Virgen de Sopoetrán, una virgen madre de acusado estilo renacentista cuyas características formales la acercan claramente al entorno escultórico de Diego de Siloé. En otro de los retablos, más pequeño, se aprecia la imagen del santo rey Fernando que aparece revestida, como es habitual, de armadura y atributos militares que denotan su afán por cristianizar las tierras del sur de España dominadas por el Islam.
En la nave opuesta, se sitúa un retablo similar con la imagen antiquísima de San Vicente Mártir, titular primitivo del Santuario, y desplazado posteriormente por el pujante culto a Santa Casilda como patrona de la Comarca.

Como curiosidad, es posible observar en la cueva de la nave norte del templo, el primitivo sepulcro de estilo gótico de Santa Casilda, que tan sólo estuvo en uso alrededor de medio siglo, ya que el Cabildo burgalés encargó a Diego de Siloé la ejecución de uno nuevo más artístico y elaborado. Este sepulcro primitivo, obra de Juan de Colonia, se caracteriza por narrar a través de casetones los principales hitos de la vida de Santa Casilda, separados por arcos lobulados a modo de dosel y que, en su origen, también conformó un grupo escultórico junto a su imagen yacente.

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